martes, abril 26, 2005

ODIO CUANDO SE ROMPEN LOS HOMBRES DE VIDRIO

Estoy en un cyber sobriamente anónimo, minúsculo, con las paredes pintadas de azul. No hay ni un cuadro, un poster, nada. Solo pared azul por todos lados. Cuatro tubo lux que forman un cuadrado iluminan clínicamente desde un techo de madera altísimo a los parroquianos, todos adolescentes (salvo quien escribe, por lo menos físicamente) entregados totalmente a su monitor. Un grupo de gente sola, separada, que parece desconocer la magnitud de su soledad. O quizá uno esté viejo ya. La gripe me asedia desde hace tres días y probablemente mañana me rinda por completo al virus invasor, ya que a cada minuto me siento peor. Por lo menos en el hotel hay televisión por cable (bueno, todos los hoteles a los que he ido los últimos dos años por cuestiones laborales tienen cable) lo que significa un rato largo de zapping, buscando alguna película para, si se da el caso de que encuentre algo interesante, decidir que no quiero verla ya empezada; y si está comenzando, apagar la tele porque ya es tarde y mañana me levanto temprano, etc. Sí, ya sé. Nada me viene bien. Anoche, no recuerdo en qué canal estaban dando una película con Christopher Lambert, que me cae bien, supongo que por su condición de marido (ex?) de Diane Lane, un viejo amor desde que la vi en "Rumble Fish" hace muchos, muchos años. Hablando de "Rumble..." qué buena que es la escena en que Matt Dillon y sus amigos se van alejando y de fondo suena "Gloria", versión Them. Ya vuelvo a la otra película y a Lambert, ya. No la vi toda, por supuesto ( era tarde y además tenía una excusa inapelable, mi fuerte estado gripal) ni sé como se llama el engendro, pero lo que vi me atrapó por algunos minutos. Un Marrakesh permanentemente bajo copos de nieve, cocaína azul, freaks varios, personajes que aparecen en blanco y negro pero con ciertos toques de color... a lo mejor fue el delirio producido por la fiebre, pero resultó interesante. Creo que si no hubiera sido por las lágrimas que caían de mis ardientes ojos, cual Miguel Strogoff moderno pero bastante menos heroico, habría mirado un rato más.

No me siento nada bien, pero por lo menos voy captando las ventajas de convertirse en una piltrafa humana por unos días. Primero, trabajo menos que los demás, ya que mi natural agilidad mental está notoriamente reducida. Segundo, mi jefe se apiada de mí y me presta su discman. Tercero, nadie se me arrima a comentarme idioteces (debo parecerles un leproso), por lo que cumplo tranquilo con mis tareas mientras escucho música en el discman de mi jefe. Cuarto, mi jefe me presta sus cds. Y last but not least, mi jefe me autoriza a irme al hotel un rato antes, aunque sospecho que es porque él también quiere escuchar su discman mientras trabaja. Igual, más allá de estas pequeñeces, me siento muy mal. Ni siquiera tengo voluntad como para terminar el libro que me traje, "Suave es la noche", de Scott Fitzgerald. Apenas lo abro, me arden los ojos, cual Miguel Strogoff...

Y como no puedo leer, escucho música. Nunca me gustó mucho Jon Spencer pero el "Acme Plus" me parece buenísimo. Lo escuché hace poco en San Francisco, Piriápolis, con el Coco, Pedro, Orlando y Nico y quedé absolutamente subyugado, impresionado, atrapado. Incluso, envalentonado, les pedí que se callaran la puta boca, que no me dejaban escuchar nada. Obviamente, no lo hicieron, pero no por desobedientes, sino sencillamente porque no podían. Es comprensible. Ese disco es la banda sonora ideal para un mitin de Black Panthers. Do you wanna get heavy????
También me traje algunas de las canciones que el Nico Barcia grabó y está aún grabando. Baladas, delirios psicodélicos, punk rock... por lo menos una canción reúne a los Chicos Eléctricos, y en otras participan Motosierra (sin el cantante), Marcelo, Gustavo y Pedro de los Buenos Muchachos, y más gente. No está terminado, aunque falta poco. Uno de los acontecimientos del año, junto a la publicación de "Happy Easter", de Dante Inferno. Gran disco que aún no pude escuchar con la atención que merece ya que mi jefe me lo birló, aprovechándose de mis disminuídos reflejos. Lo escucharé en Montevideo, el fin de semana.
Más por mi condición de amigo que por otra cosa, he recibido de Cadáveres Ilustres un coqueto cd single de dos canciones, autoeditado con fines promocionales y como adelanto de su nuevo disco. Power pop de guitarras afiladas y potente sonido, las dos canciones tienen un punto pegadizo que podría augurar cierto reconocimiento por parte de algunos sectores del público.

Basta por acá. Ya me saqué las ganas de escribir.

viernes, abril 15, 2005

GALERIA DE ARTE


Stiv Bators explicándole a Brooke Shields la letra de "I need lunch"


21 de diciembre de 197o, Elvis from Memphis se apersonó imprevistamente en la Casa Blanca para ofrecerse como abanderado en la lucha contra los hippies, malditos peludos drogadictos, especialmente esos ingleses llamados The Beatles.


Bebe Buell, Aerogroupie y madre de Liv Tyler.


Debbie Harry, sueño húmedo adolescente.


Ronnie Ronnette, futura Mrs. Spector, en su etapa de esplendor
"Te tragarás la colección de cassettes
de las Shangri Las o de las Ronnettes"


Sable Starr, flanqueada por Johnny Thunders e Iggy Pop. Ella, looking for a kiss, ellos, looking for a fix.


"Candy came from out on the island..."


Emma Peel, la mujer más hermosa y letal que pisó la BBC.

viernes, abril 08, 2005

NADIE MAS?

Ray Wilson, Ian Anderson, Kapanga, Arbol...cuándo vendrá alguien decente?

viernes, abril 01, 2005

UN ELVIS SALIDO DEL INFIERNO





Hace días, semanas, que escucho este disco (estos discos) y siempre, invariablemente, llego a la misma conclusión: tengo que escribir sobre esta banda. O sobre él, ya que su nombre y el del grupo están indisolublemente asociados, incluso se podría afirmar que son uno solo. Pero el momento nunca llega, y no es por mi natural desidia: Simplemente sospecho que la posibilidad de que a alguien le interese leer sobre un grupo desaparecido hace años, semidesconocido en su propio país, a quien nadie cita como influencia y que jamás ha tenido algo parecido a un hit, aunque fuera en los círculos más elitistas de París, New York o Tokyo, esa posibilidad, decía, me parece ínfima. Lo cual, por supuesto, no es impedimento para despacharme con algunas líneas elogiando "The fire of love" y "Miami", el primer y segundo trabajo de Jeffrey Lee Pierce y su banda, The Gun Club.




En la época de su debut vinílico (principios de los ochenta), no se parecían a nada. Eran una banda de punk´n´blues californiana liderada por un borracho fascinado por gente como Blind Lemon Jefferson o Hank Williams, pero que sabía lo que pasaba en New York Y Londres. Incluso fue presidente del club de fans de Blondie. "The fire of love" era, y lo sigue siendo, un disco fundamental desde la primera canción hasta la última para entender algo de la música que se hace hoy. Más adelante daré nombres, pero antes quiero detenerme en su carátula, prólogo del contenido: pura imaginería vudú, un negro portando una antorcha, otro que parece recién convertido en zombie apoyando una daga contra su mejilla y una mujer similar a las típicas "Mamas Viejas" que desfilan en las Llamadas montevideanas (la conexión Barrio Sur - Louisiana)sosteniendo un cráneo humano cuyo dueño seguramente fuera blanco, esclavista y aristócrata. La peor pesadilla del Ku Klux Klan sobre fondo rosado, un rosado decadente y moribundo como las luces de neón que iluminan los bares de Sunset Strip y cuelgan de esos desvencijados moteles que bordean carreteras desérticas, dos paisajes en los cuales viven, aman, sufren, matan y mueren los protagonistas de las canciones de Pierce y obviamente, él mismo.

Johnny´s got a light in his eyes and
Shirley´s got a light on her lips
Jake´s got a monkey-shine on his head
And Deborah-Ann´s got a tiger in her hips
They can twist and turn they can move and burn
They can throw themselves against the wall
But they creep for what they need
And they explode to the call
And then they move!
Move!
sex beat!Go!

Very stupid like I told you
Very stupid like you saw
Very stupid as the simple thought
Of ever thinking at all
And all that mind, all that soul, all that body, all we know
All the things that should have made us whole
All the colourless security
Was only so we could go
And move!
Move!
Sex beat! Drop!

And yes, you do look cool
And by the floodlights so blue
You make my tropical apartment´s bed
Your sacrificial pool
My body in the water
And my heart is in your hand
So this is the way you choose to send me
To the judgement land
So you can´t move!
Move!
Oh, sex beat! Go!

And every day at three
You throw me down by the Christmas tree
I watched your lights blink on and off while you
Start your fun with me
I, I know your reasons
And I, I know your goals
We can fuck forever
But you will never get my soul

So you can move, so you can move, so you can move...

Sex beat!

"Sex Beat", la canción que abre el disco es primitiva y lasciva como sólo el blues puede serlo, pero impulsada por un ritmo arrollador y urgente como ...sí, como el sexo. Clásica en el repertorio de la banda (solo de imaginar un conierto iniciado con este tema se me acelera el corazón) es una buena puerta de entrada al particular universo literario de Pierce, poblado de personas que buscan perder lo que todavía no perdieron o se empeñan en buscar lo que saben de antemano no encontrarán, individuos que se mueven únicamente por instinto, para amar o para sobrevivir al precio que sea, en un mundo que les es inhóspito. El clima del disco es seco como el desierto y las canciones transpiran una rabiosa amargura que no facilitan la adicción instantánea, pero que tras algunas atentas escuchas se te pegan como lapas. "She´s like heroin to me", "For the love of Ivy" (dedicada, si, a Mrs. Interior), "Fire Spirit", "Jack on fire"... una mezcla alcóholica de de blues, rockabilly, country, jazz y punk rock. Agregarle heroína y el cuadro está completo. La historia de la música popular americana en un solo disco.

Entiendo que para el lector desprevenido, o joven (es lo mismo?), puede resultarle poco atractiva tal poción. Blues, country, jazz... géneros antediluvianos, y lo que es peor, bastardeados. Tranquilo, el blues aquí no tiene nada que ver con Stevie Ray Vaughn u otros pirómanos de la guitarra, el country no es el pasteurizado por gente como Shania Twain y el jazz... bueno, el jazz no ha sufrido, creo, las mutaciones horribles a las que se han visto sometidos los otros estilos mencionados. La música de Gun Club está directamente emparentada con la línea seguida por gente como Nick Cave en sus primeros discos o Jon Spencer. Es más, Blixa Bargeld participa como guitarrista en "Mother Juno" (otro excelente disco de la banda) y Kid Congo Powers fue miembro fundador junto a Jeffrey Lee, a pesar de no participar en "Fire of love". Hablo de blues moderno, chirriante, triturado, como la versión de Robert Johnson "Preaching the blues" y su caótico cruce de slides o el rockabilly fragmentado de "Ghost on the highway", también surcado por una slide. Y ya que estamos dando pistas, el violín de "Promise me", que no tiene nada de country y menos de tradicional.

Fueron mucho más famosos en el viejo continente que en su país, seguramente por esa imagen que los europeos tienen, o tenían, de la América profunda, atravesada por carreteras recorridas por románticos vagabundos, auténticos perdedores que como los cowboys se marchaban rumbo al sol poniente. Además, The Gun Club coincidió en el tiempo con esa corriente muy apreciada en Europa que apareció a principios de los ochenta que respondía por Nuevo Rock Americano y que era comandada por grupos hoycasi olvidados como The Long Ryders, Del Fuegos, Dream Syndicate o Green On Red, todos reivindicativos de sus raíces americanas y herederos directos de Buffalo Springfield, Velvet Underground, The Byrds o Creedence Clearwater Revival. Claro está, hoy sólo las recuerdan los memoriosos o quienes más o menos vivimos ese momento. Erróneamente, la banda se vio incluída en ese movimiento, aunque es justo aclarar que recibieron más atención por este mismo motivo, de ahí la proliferación de piratas grabados en Holanda, Alemania, España, etc. También Japón les recibió con los brazos abiertos, pero eso lo trataré en el próximo post.

Por último, y para limpiar la reputación de Jeffrey Lee (que ya es bastante cargar con el estigma de haber sido yonki, alcóholico y mentiroso compulsivo, segun aquellos que le conocieron), una aclaración. Quienes hayan tenido el interés de escuchar y/o leer sus letras, habrán encontrado algunas connotaciones que podrían ser definidas como racistas. Por ejemplo:

In New Orleans at the Mardi Gras
I was dancing in a costume made of straw
Some creole boy was lying dead
I used his blood to paint the costume red
(Jack on fire)

Torn up on the black train
Torn from my southern home
Left a nigger lying dead by the river
Left the Will-O-Wisp to roam
(Black train)

I was hunting niggers down the dark
(For the love of Ivy)

Frente a esas acusaciones, Pierce ha sostenido que sus fans entienden la ironía de sus canciones, y que no es persona que vaya por la vida explicando lo que hace y lo que dice para evitar ser malentendido. Además, y esto lo agrego yo, Pierce también era fanático del reggae, incluso cuando escribía para Slash Magazine visitó Jamaica para empaparse sobre el tema donde trabó amistad con Winston Rodney, conocido posteriormente como Burning Spear. Y siempre declaró su pasión por gente como Sun Ra, Charlie Parker o Pharoah Sanders. Así que de racista, nada.

Próximamente, post sobre "Miami", el segundo disco de la banda.